De estos ganaderos,
una tercera parte corresponde al Valle de Ayala, precisamente la zona
en la que transcurrirá hoy la XV edición del Artzai Eguna.
Una cita que nació en 1991 con dos objetivos principales que
se siguen manteniendo. Por un lado, celebrar una fiesta de carácter
puramente lúdico que sirva como espacio de encuentro para las
gentes del sector, y entre estos y el resto de la sociedad. Una especie
de escaparate de la historia, cultura, modo de vida y resultados del
pastoreo tradicional.
Por otro, una jornada
de reivindicación en la que se hace pública la complicada
situación del sector primario, en general, y la de los pastores,
en particular, que de no resolverse "es muy posible que asistamos
al final de un modo de vida y una actividad económica ancestral",
subraya Yarritu.
En concreto, los
pastores no sólo se tienen que enfrentar a los problemas que
ha traído consigo la vida moderna, con la falta de descendencia
y relevo generacional, sino a problemas estructurales que les afectan
directamente, pero sobre los que no pueden intervenir, porque son decisiones
políticas que se toman en Bruselas.
"Estas
personas pueden controlar que sus rebaños y productos sean de
buena calidad, pero las políticas de precios les vienen impuestas
del exterior. Pagan cada vez más por lo que necesitan y por los
requisitos que se les exigen para sacar sus explotaciones adelante y
reciben cada vez menos por la venta de su producción, hasta el
punto de que el 50% de su beneficio llega vía subvenciones",
relata el concejal.
Por otra parte,
el edil se muestra especialmente preocupado por los sucesos que están
afectando dramáticamente al pastoreo. "Los recientes
ataques de los lobos están mermando la ilusión y las ganas
de muchos pastores, que ven como todos sus esfuerzos de años,
se diluyen en una noche", apunta, y muestra su deseo de que
"se pongan los remedios que se consideren lo antes posible, porque
sino podríamos situarnos en una situación muy precaria,
con una clara tendencia a desaparecer".
De hecho, el pasado
mes de agosto y en tan sólo tres semanas, varios lobos se cobraron
la vida de una decena de ovejas en la Sierra de Badaia, además
de asustar al ganado provocándoles abortos y agriándoles
la leche. Este es sólo un ejemplo de los casos que se están
produciendo en los últimos años, ya que -según
Yarritu- "también se han llegado a registrar ataques
a terneros".
nuevos hábitos
Para intentar paliar las pérdidas económicas que genera
esta situación, se está empezando a dar un cambio de hábitos
en la tradicional forma de trabajar y cuidar al rebaño, acondicionando
chabolas para resguardar al ganado en el monte cuando el sol se esconde
o bajando a las ovejas a pernoctar en cuadras y fincas.
Algo que ha supuesto
no sólo un esfuerzo extra a la ya de por sí sacrificada
vida del pastor, sino también una modificación en los
hábitos del ganado ovino de raza latxa, acostumbrado a pasar
una media de tres o cuatro meses en la sierra y que "con la
estabulación pierde toda su razón de ser".
A los dueños
no les interesa la indemnización que reciben por cada animal
sin vida, sino que desean evitar las muertes y dejar de vigilar el ganado
las 24 horas; ya que los costes económicos se están elevando
considerablemente, porque, al tener al ganado menos tiempo en el monte,
el pastor se ve obligado a realizar una inversión adicional en
la compra de pienso.
zona de exclusión
En el lado opuesto se encuentran los defensores del lobo, que insisten
en que la provincia no puede convertirse en zona de exclusión
para este animal, ya que no hay áreas susceptibles de tener elevados
daños al ganado. Según las estadísticas, el año
más conflictivo se remonta a 2003, cuando tan sólo dos
de cada mil ovejas sufrieron embestidas de lobos, lo que supuso una
afección de un 0,08% en el conjunto de Euskadi.
Para el concejal
de Ganadería amurriarra lo que está "sobradamente
demostrado" es que la coexistencia entre el mítico
y emblemático animal y el pastoreo de montaña "es
imposible".
Por ello, insta
a los organismos competentes y a la propia sociedad a reflexionar en
torno a este asunto y tomar una decisión definitiva: ¿Lobos
o pastoreo tradicional?. El debate está abierto; los pastores
por su parte aprovecharán hoy la celebración del Artzai
Eguna para reclamar una solución definitiva a su problema.
"Sabemos
que van a hacer algo, pero no sabemos en qué medida. El lobo
no tiene toda la culpa del ocaso de esta profesión, pero es el
factor que ha colmado el vaso", concluye el concejal amurriarra.
Autor : Araceli
Oiarzabal
Diario
de noticias de Álava, Domingo, 17 de septiembre de 2006